El ser “florindo” o la falacia de la clase media Latinoamericana
Por Antonio Trujillo Rivadeneira
No es de sorprenderse que la clase
media latinoamericana tenga la pésima costumbre de jugar en contra de sus
propios intereses. Bajo la misma lógica una y otra vez cae en su triste
realidad borrascosa: su intención de ser rica siempre termina en lo contrario,
llevándolos cerca, cerquísima del umbral de la pobreza. Es de esperarse,
después de quinientos y más años de conquista, y doscientos y más años de independencia,
que bajo la jerarquía social en la que vivimos la clase media termine siendo
desdeñada por su evidente falta de criterio social y político. La conciencia de
clase de la que tanto se ha debatido es inexistente en la mayoría de
clasemedieros, porque su objetivo en este sistema económico nunca se cumple, es
en el escrito sentido de la palabra una falacia.
Centrémonos pues en ejemplos
concretos. Pensemos en un tal Juanito Pérez, quien como muchos ha adquirido un
título profesional que le habilita para el ejercicio de una labor profesional. Juanito
se encuentra en nuestra línea temporal imaginaria al inicio de un agüe
económico de materias primas, lo que permite al Estado controlado por un
gobierno “progresista” o “populista” canalizar un flujo importante de recursos
hacia los servicios sociales, la educación, la salud y fomentar desde el sector
público el trabajo formal. En este contexto favorable, Juanito consigue un
empleo bien remunerado que le permite además acceder a los bienes materiales
necesarios para consolidarlo como parte de una emergente clase media acomodada. Su vida transcurre entre el trabajo y el consumo, logra así comprar un auto
nuevo, acceder a una hipoteca para adquirir un departamento y, además, puede
proveer educación privada a sus hijos. En tal momento queda claro que Juanito
hace parte de un grupo social acomodado, ya que al lograr acceder a bienes
materiales puede mejorar su calidad de vida, siendo ejemplo de una sociedad fundamentada política y económicamente en un modelo de
inspiración keynesiana.
Continuemos con nuestra historia
ficticia. Juanito al sentirse empoderado por su capacidad de consumo, comienza
a sintonizar con el discurso de una élite, especialmente empresarial, que a
través de sus medios de comunicación y su poder incrustado en el capital
difunde un discurso mal llamado “liberal”, con el cuál reafirma “valores”
sociales con los que Juanito se identifica: libertad de empresa, de
propiedad privada, individualismo y emprendedurismo. En el asiento de su
automóvil nuevo este personaje ficticio comienza a despotricar en contra del gasto excesivo del Estado,
llama vagos a las personas con necesidades socioeconómicas, critica el discurso
de la igualdad y la redistribución, ve con malos ojos la posibilidad de ofrecer
educación gratuita y becas a la población y prefiere no pagar impuestos.
Años después Juanito mira las redes
sociales y se convence profundamente del discurso de un partido político
emergente, el cual, a través de un flujo inmenso de dinero, envía un fuerte mensaje:
“no al despilfarro del Estado”. Es tal el convencimiento, que Juanito llega a
emular la vestimenta de su nuevo líder político. Así, con convicción y su nuevo
“look” llega el día de votar por un nuevo gobierno, y él lo hace favoreciendo a su representante preferido.
Desde su decisión política han pasado cien días, Juanito
ha perdido el trabajo en el sector público, tiene una deuda creciente de su carro e hipoteca y ha
debido matricular a sus hijos en una escuela pública que, por el recorte
presupuestario del Estado, funciona a medias y con pocos profesores. Juanito
recuerda que alguna vez sus padres le comentaron la complicada situación
económica que vivieron hace más de veinte años, pero todavía en su delirio
clasemediero, cree en el discurso de los mass-media y reproduce una perorata ya
desgastada por todas las bocas que la han masticado y escupido: “la culpa es
del gobierno anterior, que derrochó todo el dinero”.
El ejemplo de Juanito es uno de
muchos que representan a la falacia de la clase media latinoamericana. En un
intento de autosuperación, la clase media, sumida en las necesidades
económicas, vota a un gobierno que promete redistribuir los recursos económicos
por medio del Estado, bajo una ideología de corte socialdemócrata, o más
precisamente para el caso latinoamericano, bajo la ambigua figura del "populismo" o el "progresismo". Al llegar el mencionado gobierno redistribuidor al poder,
Juanito logra acceder a recursos que anteriormente no podía, ganando así
estatus social y, más que nada, capacidad de consumo; sin embargo, al no
existir una verdadera conciencia de clase-media, Juanito cae convencido ante el
fuerte discurso de las élites empresariales, que con el control de la
comunicación lo convencen de forma infalible de sus intereses de clase, los
cuales Juanito desde su herrada visión del mundo piensa que también son suyos.
Al igual que la famosa Doña Florinda
de la serie “El Chavo del Ocho”, los clasemedieros como Juanito sienten y
predican, por su convencimiento del discurso de las élites empresariales ricas
y por su considerable pero al fin y al cabo limitada capacidad de
consumo, que tienen más en común con sus
referentes “superiores en la escala social” que con la gran cantidad de pobres;
sin embargo, ahí se encuentra representada la falacia que los afecta, ya que la
realidad sociopolítica y económica latinoamericana demuestra que su cercanía
con los pobres es mayor y, que además, las clases ricas
sólo gobiernan para sus intereses. Por lo tanto gente como Juanito tarde o
temprano va a experimentar una caída en su nivel de vida, impulsada por los intereses de la clase alta, pero además, por su propia ignorancia.

Mi querido Antonio estoy de acuerdo en todo tu razonamiento de manera parcial, es verdad que en latinoamerica la riqueza esta muy mal distribuida y por ende las elites economicas deberian tener un aporte a la sociedad mucho mayor que el que ahora tienen, tambien estoy de acuerdo que estas elites al manejar los medios de comunicacion conducen el agua hacia su molino. pero no es menos cierto que en muchos de nuestros paises los recursos que generamos (me incluyo porque he trabajado toda mi vida como Juanito) van a parar a un estado parasitario y prebendario y que como bien dice el refran ¨lo que es de todos es de Nadie¨este estado devora todo aquello que va hacia el (lease el producto de nuestro Trabajo) entrando en una espiral que los casos mas representativos son la actual Venezuela y Argentina. Felizmente soy optimista al saber que existen personas como vos o mis hijos que con una conciencia de solidaridad y claridad de ideas puedan hacer un futuro mas justo y con mayores oportunidades para todos.
ResponderEliminarTe mando un abrazo y siempre te llevo en mi corazon.