La Historia no se repite
Marzo del año 1999, caos, dolor,
impunidad… nuestra atrofiada memoria colectiva reconstruye retazos de una de
las dos peores crisis económicas del Ecuador del siglo XX, la otra fue en la
década de 1920, en manos de la plutocracia guayaquileña. ¿Qué tienen en común
estos dos momentos? La respuesta son los actores que perpetraron el debacle, es
decir, los banqueros. Y aun así, a pesar de los muertos, de los pobres, de la
desesperación de una población traicionada, el olvido borra las
sensaciones y las ideas, actuando como buen aliado de los que detentan el
poder, de los analfabetos de principios, de los faltos de ética y de compasión,
que promueven un individualismo total
provocando la ceguera colectiva.
La Historia no se repite, como toda construcción humana es una
abstracción no-inteligible en su
totalidad verdadera, los momentos de importancia histórica son efímeros,
descansan en una circuito contingente que sólo permite percibir unos cuántos
ecos distantes. Puede que el formato físico donde reposan nuestras huellas
devuelva un poco de objetividad al proceso, pero la objetividad no es más que
uno de los cientos de tipos de subjetividades con las cuales el ser humano
interactúa buscando dar sentido a su experiencia presente.
Lo que sucedió antes no sucede
hoy, el cambio constante del mundo no permite al ser humano realizar una
comparación exitosa de la totalidad objetivada de dos momentos históricos
separados por la decadencia implacable del tiempo, la labor del historiador por
lo tanto se reduce a unir los pocos cables que han sobrevivido al olvido, de
conectarlos para echar a funcionar la maquinaria de la memoria colectiva, que
es al final, nuestra única referencia
para navegar por el inmenso y confuso mar de
posibilidades.
El feriado bancario que tanto
dolor causó afectó a una generación ahora otoñal, que conoció un mundo lejano y
percibió la crisis desde su realidad en ese momento.
Hoy en día al feriado lo sentimos alejado, el dolor de muchos
se apagó con el tiempo, las percepciones de la realidad han cambiado, hemos
obtenido acceso sin precedentes a
información antes escondida y aun así, no podemos sentir y pensar lo mismo que
hace 20 años ¿ pero, la garrafal injusticia sigue presente en la mente de nosotros los observadores? ¿cuán conectados podemos estar con la memoria colectiva?
La Historia no se repite porque es consecuencia directa de la acción
humana en un período ya definido por sus
características socio-políticas, ningún proceso es igual, pero si puede
ser similar, la memoria colectiva en su
intento por dilucidar el olvido tiene la virtud de abrir puertas a una
comprensión común del pasado. No comparemos desde categorías absolutas,
busquemos el símil en experiencias que en la actualidad rebotan en las piedras
antiguas como un poderoso eco.
Escrito por Antonio Trujillo Rivadeneira.
Escrito por Antonio Trujillo Rivadeneira.


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