El dilema del “emprendedor”
Las medidas
económicas del 10 de marzo son otra raya más al tigre, son la
continuación del “ajuste estructural” impuesto por el gobierno de Lenín Moreno,
término pseudo-científico utilizado por la ideología neoliberal para imponer su
agenda de precarización económica y social. A diferencia de países donde los
Estados de bienestar funcionaron, como Inglaterra o los países escandinavos, en
América Latina el proyecto neoliberal se aplicó a la “criolla”, como toda
doctrina traída de la “civilización” hacia la “barbarie”, no respetó la
principal característica de nuestro pueblo: su diversidad.
Somos tan
diversos que no nos comprendemos los unos a los otros, cuántas veces he
escuchado salir de boca de liberales bonachones la cretina frase: “son pobres porque quieren”, o “son
pobres porque son vagos”, el estigma del pobre en boca de unos cuantos que viven
decente en un país secuestrado, con sus carros de más de 20.000 dólares y sus alacenas llenas de Nutella. Son
pobres porque no son “emprendedores” dicen otros, quienes se muestran como
ejemplo a seguir y vociferan de dolor al pagar el seguro social de sus
empleados, se estremecen diciendo al mundo que los negocios en Ecuador son
difíciles, que el Estado los asfixia, que la mano de obra es muy cara, que no
son competitivos.
Queja sobre
queja, los empresarios gruñen como perro
mal herido mientras la historia devela su verdadera cara; aunque culpen a al trabajador del denostado subdesarrollo latinoamericano,
es evidente que su rentismo y su carrera con el tiempo por ganar riqueza
mirando hacia afuera los señala como el más grande obstáculo a la solución emancipadora. Pueden tomarse el Estado,
dirimir impuestos, presionar al trabajador; sepan sin embargo que la actual
coyuntura no ha sido el único momento
cuando han ganado protagonismo y cuando han llevado al país de vuelta al
espiral de la crisis. Su proceder no es nuevo, y en algún momento llegará su
fecha de caducidad.
Escrito por Antonio Trujillo Rivadeneira.
Escrito por Antonio Trujillo Rivadeneira.


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